Manicomio

Yo estaba en quinto grado cuando dos niñas del colegio, a fin de año, me jalaron las trencitas y me puse a llorar. Me subí a la movilidad llorando, bajé en mi casa llorando (con mis primos viéndome) y cuando mi abuela abrió la puerta se quedó en: “¡OOOOH! ¿Qué te pasó?” y yo seguía llorando.
Subí a mi cuarto ya componiéndome, pensé que tonto era botar lágrimas. Ya pues, me jalaron en cabello, gran cosa.
Y de pronto mi abuela fue a verme. Me sacó de la casa así despeinada como estaba. De nuevo estaba allí. Me moría de vergüenza por volver a la escena del crimen. Me obligaron a decirle a mi tutor qué había pasado, lo cual me pareció una total pérdida de tiempo. ¡Era fin de año! ¿Qué iban a hacer?
No era la primera vez que me jodían en el colegio, claro que tampoco era la última. Sin embargo, recuerdo ese momento con mucha claridad porque fue la primera vez que alguien se metió a defenderme.
Era mi primer probada de lo que siente tener un abogado y del asco que es la injusticia.

Así recuerdo mi colegio: injusto. Estaba este tipo X que abusaba de su poder y le daba palmaditas en el trasero a los muchachos. Los que hacían bullying a cierto chico, los que hacían bullying al profe, los que me hacían bullying y el profe que solo se reía del asunto. L@s profes que se la agarraban con un alumno por quién sabe qué razón. El director que cada año subía la mensualidad porque íbamos a tener piscina temperada y así con el mismo motivo 3 años. En fin, muchas cosas.
Sabiendo mi madre que odio tanto mi el colegio, se preocupó uno de estos días cuando me sorprendió subiéndole la basta a mi falda gris de monja que era mi uniforme. ¿Quién no se preocuparía? Hasta yo lo hice. “¡Qué daño!” habría dicho cierto chico de mi promo.

Del colegio, extraño a la enfermera y a mi profesor de Lingüística, pero a nadie más.

Volvería si me pagaran, si le diesen protección a mi familia, si los hiciesen inmortales, pero por otra cosa yo creo que no. Qué horror soportar de nuevo tanta realidad.
Aunque cuando sales es 100 veces peor, ¿no? Al menos ahora puedes tomar cervezas sin esconderte.
Qué bueno que mis amigos del manicomio hagan reuniones de vez en cuando, así no tengo que extrañarlos tanto.

PS: ¿Alguien notó que estoy obsesionada con maletear a mi colegio?

Recuerda darle like al Fanpage, bello 🙂

52 Comments Add yours

  1. Bethy says:

    Es la primera vez q te leo .. y .. cuanta razón en tus palabras!!!.. el colegio si es un manicomio porque esta lleno de enfermos … incluyéndonos a nosotros mismos ha! 😀

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  2. hermosa la faldaaaaaa, hermosa la combinaciòn, me encanta! Al final pusieron
    la piscina temperada???
    http://www.carlasbreakfastime.com

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